Bi

sábado 14 de noviembre de 2009 muy cerca de las 02:58 PM



Cargábamos sobre nuestros miembros
la misma sangre de los fantasmas.
Tú eras una lluvia enfebrecida de sí
y yo una corriente de sol
que ha perdido sus fulgores.

Nuestros antepasados nos dirigían
palabras con violencia.
Fuimos golpeados fuertemente
desde la cadera de Dios,
hasta las puntas de aquellos sables
atormentadores de espectros.

El corazón que nos pertenece a ambos
fue marcado dentro de nuestro pecho
con una letra, fría;
una canción y un poema olvidado
que transmutan nuestra singular
travesía pausada.

Un Sol
no puede surgir del mismo horizonte.
Así nuestros sueños se intercalaron,
y durante los días que dormiste
velé tu ojos junto al laurel
donde abandonabas tu cuerpo.
Éramos hermanos cuando uno
se desconocía en la pesadilla del otro.
Yacíamos en la mortandad,
mientras los menesteres del tiempo
alargaban nuestros pasos grises entre
las sombras,
y las nuevas manos se abrían sobre las viejas
deglutiendo los temblores de su tacto.

Crecieron tus barbas y mis caderas.
La ficción en las delicadas figuras
nos atravesó como un ojo de amor
a nuestros tiempos,
pero las despreciaste
con toda la furia sorda del extraño
rencor hacia ti mismo.

Odiábamos las mismas melodías
que al jolgorio de insectos ponía
a bailar en el enjambre de la noche.
Disfrutábamos las mismas puestas de lumbre
sobre la cavidad incendiaria de los débiles.
Libramos mil crímenes de odio,
aún con el sucesivo detener de mis piernas
confusas,y renegamos del miedo
que hacía a nuestras direcciones
acompañarse en medio de la estática.


Pero hoy hace catorce nubes
que te ocultaste al sur para nunca volver.
Rompiste nuestro espejo fabricado de brisa
y con sus pedazos dividiste el corazón
que perforaba nuestro ánimo a uno.

Ya no querías nacer del mismo vientre
en que mi figura fue perturbada a la tierra.
Cansado estabas de contemplar
nuestras sombras tan familiarmente perseguidas.
No querías ser mi hermano,
la cara diestra de aquel monstruo bicéfalo,
y cambiaste las mitologías de tus galaxias
por una nueva estrella construida
y lanzada al cielo como un protector manto.

Te fuiste de nosotros, a perder tu vejez
en otros siglos.
Ahora recuerdo la estrofa del poema
sentenciado en nuestro pecho,
pero no la melodía de aquella canción
que se alejó con tu parte.

Aquí yace el espíritu de dos puestas.
Siamés de las muertes
que en el cielo se conciben.
Aunque en el sol y en la luna
brillen las mismas luces,
opuestas serán las sombras,
opuestos los imperios.

Shooterfly

sábado 7 de noviembre de 2009 muy cerca de las 08:18 AM



Hoy
las ocho
la curva de la hora
la tormarea translúcida
en el polvo
un bulto
una protuberancia
tirada como suela
entre las sombras

el pasto
tiene algo de basura
pero tambien de enjambre
rico en mieles
y brota multitud
brotan abejeando como vuelo

llegan dos sirenas
biocíclopes del cielo
y bailan círculos tomadas
de las luces
la gente desaparece
fulminada en rojo
a veces en azul

arriba
en el suelo
protuberancia de civil
capulla
insertada en el blanco
de una manta
será una mariposa
con un lunar de pólvora
en la frente

sus alas
serán de color gis
e imitarán las pieles del concreto
y sube
y vuela
y las sirenas rojiazules
y las abejas multitudes
y las ultimas brisas
y la hora de esta noche que tose
y tú
arriba de los cielos
el lunaral
sobre las manos
los ojos
sobre la mirilla
la manzana
de adán sobre el gatillo
el dios de los lunares
perforados a cuarenta
y cinco calibres

Para volar al cuarto intento.

domingo 25 de octubre de 2009 muy cerca de las 03:08 PM



Primero:
Elige un color para tus alas
dentro de los segmentos luminosos
que el fuego retiene.

Segundo:
Toma un poco de aire mientras
te inclinas inversamente proporcional
a donde sea que tu aliento esté escapando.

Tercero:
Acelera tiempo a través
sobre una longitud libre de fantasmas
enterrados al suelo como diagonales.

Cuarto y último:
Mientras tu mente planee más allá
de los límites entre la razón y la muerte
echa un vistazo hacia abajo

-que estaré corriendo
detrás de los planetas,
despidiéndote-
a José.

Jardín Ignorante.

sábado 17 de octubre de 2009 muy cerca de las 06:50 AM



Decían adorar la sencillez del pasado,
los bosquejos de sal y las mañanas
enternecedoras de helicópteros.

Yo buscaba solamente un signo;
arremetía contra los profundos matorrales
mientras los jardineros yacían

al borde de la muerte.

Solo, siguiendo con el rabillo
esa lucesita que señalaba
la extremadura violenta,

me creía un maremoto de almacén;
tiraba muchas hormigas al agujero negro
de los pórticos invertidos sobre las tinieblas.

Yo buscaba solamente un signo
del que había olvidado el nombre
volando alrededor de los remedios.

- Un helicóptero
tomó su baño de sal
y se echó a reír con una hoja -.

Ningún jardinero se moría ya
(la clave de la eternidad era
no creerse el cuento de la muerte)

y la lucesita creció por la enredadera y los yuyos,
transformándose en la esbeltísima palabra
que entumeció mi sien y mis tristes ramos de ocasión

a punta de mata,
a punto de matar todo lo que acomedido y recordado
alergia los motivos de mi jardín ignorante.

Lhasa De Sela - Rising

domingo 4 de octubre de 2009 muy cerca de las 06:10 AM


Me atrapó una tormenta.
Me arrastró,
dando vueltas y vueltas.

Me atrapó una tormenta,
fue lo que pasó.
Por eso no llamé,
ni me viste en un rato.

Me ví alzada
o contra el suelo,
y rodando y rodando.

Me atrapó una tormenta.
Objetos volaban;
se golpeaban las puertas,
se rompían las ventanas.

Y no pude escuchar lo que decías...

Es Lucy en el cielo con diamantes.

lunes 28 de septiembre de 2009 muy cerca de las 05:01 PM


Tenía sólo tres años cuando Julian Lennon la dibujaba, recordándola seguramente desde la inocente perspectiva de un par de pupitres. Debe de haber mañanas generosas de sol en Liverpool. Sólo necesito una, para imaginar entonces el cabello de una niña de tres años resplandeciendo al roce solar como si existieran diminutos y juguetones diamantes resbalando sobre su campo rubio. El resplandor del sol y Lucy hacen diamantes; ¿qué sentimiento más sublime puede anidar un corazón de tres años? Ha pasado tanto que ni siquiera me atrevo a suponérmelo, con un poco de vergüenza y nostalgia. Para mí los Beatles, además de los intertextos y trascendencia, me saben a una remota infancia, pero sobre todo, me saben a mi padre. Cada canción tiene una luz remanente a él; a nosotros jugando o durmiendo todo el día, con nuestros treinta y tantos años de diferencia a cuestas. Tal vez si hubiera tenido noción alguna del inglés en ese entonces también me agradaría la idea de encontrarme a Lucy con sus diamantes, las dos prendidas al cielo; y abadonar mi cabeza en una nube para escapar en un taxi del que no tengo idea de cómo funciona, porque está hecho papel.

Lucy Vaddon, a los 46 años, tuvo un resplandor tan fuerte que sus diamantes la llevaron al cielo, de eso no hay duda. Sin embargo, no gastaré ni una línea evocando un concepto de célica judeo-cristiana, ni tampoco en jugar a la semántica con las iniciales de un nombre para ser alusión a droga alguna (está sobreentendido que el cuarteto de Liverpool se metía eso y más). Hay un lugar en las alturas, donde el cielo parece de mermelada, en el que una mujer de ojos caleidoscópicos y flores de celofán en la cabeza te invita a subir a un taxi de papel periódico.

Secuencias de una película muda.

jueves 24 de septiembre de 2009 muy cerca de las 03:55 PM


Al superlativo que perdí.

Oh, is this the dream I’ve been saving?
Great Lake Swimmers
Despiértame cuando muera la dulzura, te dije,
o cuando el hielo se derrita y me vuelva el hambre.

Seremos los mismos, pero más viejos.
Seremos el doble de amor que antes fuimos.

¿Y dónde has estado;
acaso en el suelo, inluyendo versos
del viejo poema que te regalé?

Yo estoy bajo tierra, salvándote,
gastando secuencias
de nuestra película en silencio.

Es de mi pesadilla de quien te salvo
mientras tu corazón, badum, se me detiene.

Ya no queda nada, casi nada.
Mi mano detuvo tu corazón en llanto.

Fue por labor más triste del amor.
¿No es acaso
lo más hermoso que pude darte?


No restan faroles, subitamente.
Se nos fue todo, subitamente,
parpadeándonos.

Traté de mirarte las luces
pero no pude.

La bestia que soy era inminente
para ambos fantasmas.


Sigue los puntos en línea,
sigue los puntos en línea,
encuéntrame.

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